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Septiembre del 2005


HOY

Hoy es un día extraño, y los días extraños me desconciertan y me hacen perder un poco el rumbo. Llevo toda la semana queriendo compartir aquí un montón de sensaciones, y no he sido capaz de sentarme a escribirlas, porque siempre encontraba algo que hacer, alguna excusa para evitar el momento. Sabía que si lo hacía tendría que pensar en ello, y eso, aunque me cueste reconocerlo porque implica una especie de renuncia y de confesión de falta de fortaleza, me hacía huir, y sentía miedo. Era uno de estos miedos ilógicos que cuando se ven a lo lejos, una vez pasado el margen de tiempo adecuado, son tan solo una nubecilla de paso, oscura pero inocua, sin signos de avanzadilla de tormenta; más bien una rebelde sin causa. Pero mientras la tienes encima te da la sensación de que es enorme, negra, cargada de desastrosos augurios. Y no es eso lo peor, sino que la poca lluvia que deja, es, en ese momento, corrosiva y destructiva, cuando lo único que pretendía era refrescarte un poco. Nos quedamos ciegos, y sólo vemos lo que imaginamos.

Pero no hay que preocuparse. Ahora el cielo está despejado, y por mi ventana entra mucha luz. Luz blanca que me inunda. Así que ya es tarde para hablar de todo eso. Hoy me he levantado mal, luego estaba bien, luego mal otra vez, y así hasta que he dejado atrás la ansiedad y la tristeza, hasta que he abierto la ventana. Por eso es un día extraño, porque es de cambio, de transición, y todas las transiciones son raras, especiales, y en mi caso incluso insólitas, todas diferentes y con elementos distintivos y únicos.

Sin embargo, incluso en estos episodios, que (menos mal), soy capaz de disimular al resto de los mortales, tengo capacidad de evasión, porque puedo abandonarme y escapar mentalmente. Desaparezco y me zambullo de cabeza en mi realidad, en la mía, en la que sólo a mí me pertenece, y en la que puedo encontrar a Dimlia y a los demás. ¿Os he hablado de Dimlia?. No, aún no. Sólo os he contado que la conocí el verano de la tormenta, mientras me sentaba a esperar que mis cuidados consiguiesen revivir algo del verde de mi quemado pedacito de bosque. Siempre aparece cuando la necesito, sin necesidad de llamarla. Viene y me escucha, y lloramos juntas hasta que la pena se disipa y terminamos bailando abrazadas en una frenética danza para conjurar lo negativo y lo que me contamina. Dimlia es un espíritu, aunque yo siempre la llamo “mi hada”. Es un espíritu libre, que toma forma semi-humana cuando habla conmigo. Es el espíritu de mi pedacito de bosque.

Es un día demasiado extraño para seguir escribiendo. Lo siento.

Besos.

Por Pumpy - 16 de Septiembre, 2005, 14:00, Categoría: General
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EL OTOÑO

Hoy hay un cielo azul precioso. No es el azul intenso y vivo de la primavera, ni el luminoso y casi imposible de observar del verano, sino el azul cielo preñado de nubecillas mecidas por el viento del otoño que se acerca. Y yo tengo ganas de que llegue, aunque no prisa, porque detrás viene el invierno, que también me gusta, pero menos porque hace frío y el día es más corto, y a la gente le da pereza salir de casa.El Otoño visto por Gaudí

Pero por lo que más me gusta el otoño es por los colores. Pasamos de los verdes a los ocres, los dorados, los rojizos, los anaranjados, … y los parques parecen sacados de un cuento. Pasear es entonces como traspasar la puerta de la realidad, porque puedes ser quien quieras entre todas esas hojas, y ese olor a tierra húmeda. Puedes correr entre los árboles cuando está anocheciendo y apenas queda nadie, y unas gotas de lluvia comienzan a acariciarte. Supone una experiencia casi mágica.

Además las cosas más importantes y bonitas de mi vida me han pasado en otoño. En otoño he conocido a mis mejores amigos, he encontrado los mejores lugares, he leído los mejores libros, y me han dado los mejores besos. Tenéis que probar los paseos, y hacer honor a esas viejas hojas canosas que caen para alfombrarnos los caminos, y no olvidéis que hay que dejarse llevar, hay que cerrar los ojos, respirar el aire que huele a dulce, y sentir la certeza de que todo es posible, de que basta con desearlo lo suficientemente fuerte. Mi primer deseo este año será poder volar. ¿Y el vuestro?.

Por Pumpy - 9 de Septiembre, 2005, 11:09, Categoría: General
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La tormenta

La tormenta

Por fin está lloviendo un poco, aunque tarde. Y menos mal que no es en forma de tormenta, porque les tengo pánico. Y es que me perdí de pequeña en un bosque en mitad de una, y después de correr y correr sin parar, intentando encontrar el camino de vuelta, me acurruqué, ya sin fuerzas, al pie de un árbol inmenso que había en mitad de un claro, con tan mala suerte que al otro lado cayó un rayo y prendió fuego a otro árbol, justo ante mí. Me encontró mi abuelo, guiado por el instinto supongo, cuando el incendio casi me había cercado. El recuerdo más vivo que tengo es el del miedo mezclado con admiración ante las llamas. Estaba asustadísima, pero no podía dejar de mirar. Y luego, el abrazo cálido tras el frío, y el olor del tabaco de pipa prendido en la ropa. Dicen que estuve varios días sin hablar una sola palabra, lo cual debió ser un descanso para todos, porque era (y soy) un rato parlanchina y preguntona.

Fue una tormenta de principios de verano en plena montaña, cerca de la cabaña, sin consecuencias demasiado graves, ya que la copiosa lluvia acabó con el fuego rápidamente. El resto de las vacaciones, una vez repuesta del susto, iba todas las tardes, a la hora de la siesta, a pasear entre los árboles, donde se estaba fresquito, y siempre acababa en el claro. El primer día me dio mucha pena verlo todo quemado, así que el segundo llevé una regadera y fui echando agua por todos los arbustos, ahora grises, y al pie de los árboles, y después me senté en una pequeña tapia de piedras y barro a mirar, a ver qué pasaba. Y fue bonito comprobar como con el paso de los días, a pesar del calor, el gris iba dejando paso a algún brotecillo verde, y al final del verano, con las primeras lluvias importantes, comenzaba a renacer un poquito mi pedacito de bosque.

Uno de esos días de lluvia conocí a Dimlia. Pero de eso hablaré otro día.

Por Pumpy - 8 de Septiembre, 2005, 14:58, Categoría: General
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El primer sueño

Llevo toda la vida creando un mundo especial donde refugiarme, al principio por necesidad y luego ya por costumbre. Es demasiado fácil caminar en sueños, y necesito que lo sea. Hace tiempo que dejé de huir de mí misma y de buscar excusas, porque a estas alturas ya no tiene ningún sentido.

En mi vida ya no existe nada negativo que haya que cubrir con vivos colores y vuelos a través de nubes imaginadas en largas noches insomnes. Pero se ha quedado el hábito, y me sirve también para continuar, y para construirme una capa impermeable a la rutina, porque después de tantos cambios, aunque cubiertos de desperdicios, después de tantas cosas, tanta rabia, tanto movimiento involuntario,... cuesta mantenerse en reposo.

Y por eso debo seguir volando, aunque sepa como parar, como bajar. Aunque las prisas ya no existan, debo seguir, continuar. Debo volar.

Nunca se olvida el arte de tejer mundos en las estrellas y tener la luna dentro de la cabeza.

Por Pumpy - 2 de Septiembre, 2005, 13:01, Categoría: General
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